Arroces Molino Roca premia a los arroces del Club de Tenis Valencia

Cuando acudimos a los lineales de las grandes superficies y buscamos entre los arroces, apenas nos fijamos en el precio, nuestra vista se dirige a las marcas más o menos conocidas, y apostamos por un arroz que apenas sobrepasará el precio de 1 €, por kilo; una situación que cuando menos se nos antoja incomprensible, pues si vamos a hacer una paella para unos 10 comensales, el precio per cápita apenas alcanza los 0,15€.

En esa paella, hemos comprado diversos productos; pollo, conejo, verdura y caracoles, y si la hacemos de marisco, pues a gusto del consumidor. Lo que quiero comentar, es por qué no buscamos un arroz lo suficientemente gourmet, para que algo tan importante en una paella, no solo sea lo que menos cuestas, sino que desconozcamos la calidad del mismo y el tiempo ideal de ebullición.

Es por ello muy importante que busquemos un arroz, lo suficientemente de calidad, dada la importancia que va a tener en la paella.

Esa sensación es la que tuvieron los responsables de las cocinas del Club de tenis Valencia cuando hace 40 años decidieron utilizar los arroces de Molino Roca en todas sus paellas y arroces.

Y esa fidelidad es la que ha premiado esta empresa arrocera con más de 100 años de historia, posicionando sus arroces en los mejores restaurantes valencianos y españoles.

En estos momentos Molino Roca es la 4º Generación de la familia, y está representada por Eduardo Torres y sus hijos, de los que destaco Edu, director comercial de la marca.

Los arroces que producen se plantan en la Albufera todas las primaveras y son los agricultores quienes los cuidan, los miman y les dan todo el cariño que es posible, una vez recolectados a principio de otoño son llevados a Segorbe donde son secados, y depositados en el molino propio donde son pulidos y desprovistos de la capa que los recubre.

El hecho de que sean secados, y pulidos en el interior de la provincia de Castellón tiene su importancia, pues la nula o muy poca humedad que existe, le otorga a este arroz una singularidad diferentes y muy personal, nada convencional y mucho menos comercial.

Por todas estas virtudes y por muchas más es por lo que muchos restaurantes y establecimientos hosteleros tienen a gala utilizarlo en sus cocinas.

Y esas son algunas de las virtudes que buscan Javier Palomino en sus arroces del Club de Tenis Valencia y que Lorenzo Martínez Sendra quiere ofrecer a sus socios.

Molino Roca creó hace unos meses un premio; La Espiga de Oro, el cual reconoce la profesionalización de los cocineros, y ese añadido que supone utilizar los mejores ingredientes en todas las paellas y arroces, si utilizamos, por que no vamos a utilizar el mejor arroz.

Para celebrar este premio, han creado unas jornadas en la que los socios e invitados podrán degustar un menú, creado ex -proceso para tan celebración.

El menú comenzó con Carmeleta, el vermut creado por Noema Ortiz y que es un reconocimiento a su abuela paterna.

Una ensalada con tomate de El Perelló y encurtidos fue el siguiente plato, el cual se aderezó con el aceite Lágrima, proveniente de Viver (Castellón) y que está elaborado con la variedad Serrana de Palancia. Continuamos con una Coca de Toyina del Cabañal, con piñones y ventresca de atún. Un guiso de tomate consistente, casi hecho mermelada y que contaba con el toque vegetal de los piñones y el salino de la ventresca.

Estos primeros platos se acompañaban con los vinos de la Bodega Clos Corví, en concreto con su blanco Versat . Un vino elaborado con la variedad Verdil y que esconde cierta complejidad entre sus aromas, encontrando esos matices de fruta de hueso, albaricoque, níspero y flores de primavera frescas. También encontramos ciertos toques balsámicos y de pimienta blanca, consiguiendo entre todos sus matices un gran equilibrio. En boca es amplio, encontrando un gran volumen de frescura, apareciendo matices de fruta tropical, plátano.

Para finalizar, por supuesto el plato principal fue la paella de conejo y pollo, con verdura y caracoles. Un grano suelto y que nos aportaba una deliciosa textura, aterciopelada y llena de sabor. El punto de la carne delicioso al igual que el de la verdura.

Con el arroz, el vino elegido un vino de las bodegas Los Frailes, ubicada en lo que es conocido como La Toscana Valenciana, en el término de Fontanares, muy próximo a la localidad de Moixent. El vino elegido fue Bilogía 2018, un vino elaborado con las variedades Monastrell y Syrah al 50%. De color rubí con meniscos violáceos. En aromas sobresale las notas maduras, golosas de la fruta roja; ciruelas, moras (muy compotadas), toques minerales, y por supuesto los toques avainillados y especiados de la barrica. Es muy suculento y expresivo. Gran equilibrio y refinamiento entre la acidez y los taninos, con un final prolongado y muy agradable.

En el postre se buscó el clasicismo de la calabaza al horno junto a una teja crujiente de almendras y miel de romero. Para finalizar, Carmeleta volvió a ofrecernos un delicado licor de naranja.

Muy buena iniciativa la desarrollada por los responsables de la restauración del club, y que se presenta los próximos viernes del mes de junio, a un precio muy interesante.

Pedro G. Mocholí.