Desde que visité Ca Joan por primera vez, he visto que ha sabido consolidar la oferta, rompiendo el tópico de que cerca del Mediterráneo no se puede comer buena carne.

Y ese afianzamiento lo ha hecho con seriedad y ganando día a día en experiencia. Si a ello añadimos que confía en la carne que le suministran sus proveedores, encontramos que esa carne que nos ofrece, alcanza unos niveles de calidad que sobrepasan la notabilidad.

Si añadimos que ha mejorado la técnica de asar, nos encontramos que Joan está consiguiendo que su asador se posicion entre los mejores asadores contemporáneos españoles.

Todo lo que se ofrece en este establecimiento alcanza la excelencia, y para comenzar, qué mejor que pedir un poco de salazón; hueva y mojama de atún con un punto de salinidad ajustado y delicado. Lo acompaña de unas almendras fritas dignas de una oda. ¡Qué punto de crujiente el que se consigue de este producto tan alicantino cómo son las almendras!.

Seguimos con unos impecables berberechos al vapor, con un conseguido punto de jugosidad que nos trasmite los aromas salinos de su propia agua.

Apuesta por el producto, pero de toda índole. Porque ahora que empieza la campaña, ya te puedes comer unas alcachofas a la brasa soberbias, o unos espárragos trigueros, o los rebollones, las cebollas o las berenjenas, uno de los vegetales que más se expresan en las ascuas.

El steak tartare lo presentan en la tibia del animal con un gustoso punto picante, pero por el punto dulce que nos ofrece la carne, puede aguantar mucho más.

Así nos llega la chuleta de Rubia Gallega. En esta ocasión nos han servido una pieza de unos 60 días de maduración. La textura es sedosa, hay que reconocer que los parrilleros de Ca Joan han mejorado sensiblemente.

El marmoleo que nos ofrece la chuleta le aporta esa jugosidad extra que encontramos al morder, una jugosidad que se intensifica gracias al conciso punto de cocción que nos ofrece una carne hecha en los bordes y sonrosada en el centro, que se traduce esa terneza tan apetecible en boca.

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